Como he comentado en el post “Mi primera experiencia con el minimalismo” empecé con el cambio al estilo minimalista sin ningún programa en concreto, simplemente intentando incorporar algunas de los recomendaciones que había leído en internet sobre correr al estilo minimalista.
Aunque había leído algo sobre la importancia de hacer ejercicios previos, al principio pensaba que no eran tan esenciales ya que yo estaba en bastante buena forma física y creí que podría hacer el cambio sin tener que prepararme específicamente.

Después de unas semanas sin progresar decidí tomarme el cambio de estilo más en serio y empecé a estudiar más la parte de los ejercicios, incluso me hice un programa semanal de ejercicios para ayudarme con el cambio minimalista.
En general soy una persona con muy poca flexibilidad, nunca he practicado yoga o algún deporte similar y me temía lo peor antes de empezar. Al final no se me dio tan mal, y aunque obviamente al principio había muchos ejercicios que no hacía bien, no me resultaron tan difíciles como pensaba.

Aquí tenéis algunas de mis primeras experiencias y comentarios sobre los diferentes ejercicios de adaptación al minimalismo:

  1. Sentadillas:

Las sentadillas son un ejercicio que recomiendan en casi todas las guías, así que fue el primero que comencé a practicar. Hay muchos tipos diferente de sentadillas y en general ayudan a aumentar la flexibilidad de los tendones de Aquiles y los gemelos. Es uno de los ejercicios principales ya que corriendo al estilo minimalista estas partes se usan muchísimo más que al correr con un estilo tradicional.

Hay diferentes tipos de sentadillas -por ejemplo con o sin una barra en las manos- y también existen recomendaciones distintas a la hora de ejecutar el ejercicio -por ejemplo algunos afirman que es importante mantener el pie en el suelo todo el tiempo, otros permiten facilitar el ejercicio levantando un poco el talón, en cambio otros creen que lo mejor es quedarse unos segundos completamente de cuclillas (lo que traducido directamente del inglés sería una sentadilla profunda) y en otros casos dicen que es mejor realizar sentadillas tradicionales subiendo y bajando sin parar.

Ante tanta información contradictoria, decidí hacerme un programa con 3 tipos diferentes de sentadillas (la sencilla, con una barra y la profunda) para así cubrir las ventajas que podría ofrecer cada variante.

 

  1. Equilibrio, Balanceo y La Pata Coja:

Mantener bien el equilibrio también es importante para poder correr de una forma más eficiente. Existen varios tipos de ejercicios que se pueden practicar para mejorar el equilibrio, como por ejemplo practicar a la pata coja. Lo primero que deberías hacer es probar cuál es el estado actual de tu equilibrio y dependiendo de cómo te salga lo incluyes en tu programa de entrenamiento o no.  Una de las cosas que deberías poder hacer es mantenerte completamente estable sobre una pierna durante un minuto, sin tener que mover la pierna o los brazos para mantener el equilibrio.

Por suerte esta parte me parecía más fácil. No sé si porque mi madre siempre ha tenido tablas y bolas de equilibrio en casa y desde pequeño ya me divertía jugando a mantener el equilibrio con ellas. El resultado es que no fue muy complicado lograr mantener el equilibrio un minuto así que ya tenía un problema menos.

 

  1. Ejercicios de pies:

Los pies obviamente son una parte fundamental en el minimalismo. Al cambiar las zapatillas tradicionales con una gran absorción por unas más minimalistas que permiten caer con la parte delantera, empezamos a usar los pies de una manera complemente distinta. Los pies han sido creados para correr de una forma natural, pero la gran mayoría de nosotros hemos pasado años maltratando esta parte del cuerpo debido al uso de zapatos y zapatillas poco sanas para el pie, así como utilizando el estilo de correr tradicional, por tanto es esencial realizar un buen entrenamiento en esta zona.

Los ejercicios que recomendaban para los pies me parecían bastante más complejos que los mencionados anteriormente. Por ejemplo, el ejercicio de subir el dedo gordo del pie mientras mantienes el resto de dedos en el suelo me resultó bastante complicado, igual que algunos de los ejercicios de estiramiento de la planta del pie que me dejaban la zona muy dolorida.

Aunque al principio algunos ejercicios parecen complicados y podéis llegar a pensar que no conseguiréis realizarlos, no es para nada recomendable descartar estos ejercicios ya que nuestras piernas y pies realmente no están preparados para cambiar de golpe a un nuevo estilo de correr sin cierta preparación previa.

En mi programa de entrenamiento, incluí hacer ejercicios 2 o 3 veces por semana, ya que no es algo que quite mucho tiempo. Además, muchos de los ejercicios se pueden practicar casi en cualquier lugar y momento del día. Por ejemplo, si en el trabajo te puedes quitar los zapatos puedes ir practicando ejercicios de pies y utilizar el momento de lavarte los dientes para realizar algunas sentadillas.