Después de mis primeras experiencias con el estilo minimalista y de los muchos errores que cometí (ver el post “Primeras experiencias con el estilo minimalista”)  decidí empezar a hacer las cosas un poco mejor.

Una de las cosas que aprendí con el tiempo es la importancia de grabarse en video para poder analizar la técnica al correr. También aprendí la importancia de correr con zapatillas minimalistas, aunque cuando grabé mi primer video todavía no había recibido mis nuevas zapatillas (tardaron unos 10-12 días en llegar, pues las compré en una página de UK llamado sportsshoes.com/es).

Como ya he mencionado en el post Primeras Experiencias, tenía muchas dudas sobre cómo iba avanzando con el nuevo estilo minimalista y aunque no tenía mis nuevas zapatillas quería hacer una grabación para comprobar mi evolución. El vídeo lo grabé con mi móvil por la tarde/noche por lo que la calidad no fue muy buena, pero me valió para comprobar lo que me estaba temiendo, casi todo lo que se podía hacer mal lo estaba haciendo mal.

Si se mira el vídeo en velocidad normal, el estilo no parece tan malo (teniendo en cuenta que solamente llevaba unas semanas practicándolo) pero viendo el vídeo más detalladamente pude comprobar todos los errores que estaba cometiendo. En primer lugar seguía apoyando primero el talón, no usaba la parte delantera del pie -esto podría ser, en parte, por seguir corriendo con zapatillas tradicionales- y tampoco era capaz de caer con el pie por debajo mi cuerpo, siempre apoyaba el pie un poco adelantado frenando el movimiento natural. Mi postura tampoco era la que debería ser, recta y relajada, ya que corría bastante inclinado hacia delante desde la cadera. Desafortunadamente no tengo un vídeo de cómo corría antes de empezar a aprender el estilo minimalista, pero como se puede notar en este vídeo el resultado después de los primeros 10-12 entrenamientos había sido bastante pobre.

Mi Primera Grabación - Reproducción Normal

Mi Primera Grabación - Reproducción Lenta

La importancia de grabarte en vídeo
Honestamente, antes de ver el vídeo pensaba que no lo estaba haciendo tan mal. Noté que había cambiado mi estilo al correr y estuve pendiente de hacer todo lo que había aprendido en los vídeos, pero estaba claro que no iba a ser tan fácil como pensaba. Después de ver los resultados me desilusioné un poco, pero también me entraron más ganas de seguir aprendiendo y mejorando. Por lo menos pude comprobar que no lo estaba haciendo bien y que esa era la causa de que no notara ninguna mejoría.

Después de ver el vídeo me di cuenta de que quizás si que había bastantes indicadores que me estaban advirtiendo de que no lo estaba haciendo bien. En primer lugar no había notado los típicos problemas y fatigas que mencionan en todos los sitios cuando uno esta aprendiendo el estilo minimalista. Si es verdad que me dolían un poco los gemelos, pero nada grave que me impidiese entrenar ni molestias después de correr -algo raro teniendo en cuenta que es necesario acostumbrar a tus músculos poco a poco al nuevo estilo, y que si corres normalmente 10 kilómetros sólo debes correr 1 kilómetro con el nuevo estilo para ir añadiendo 1 kilómetro cada semana.

Aunque no pensaba que lo estuviera haciendo perfectamente desde principio, sinceramente creía que me estaba yendo bastante mejor de lo que pude comprobar en el vídeo, ya que habían pasado más o menos diez entrenamientos implementando el estilo minimalista. Acababa de correr una maratón cuando decidí comenzar el cambio al estilo minimalista y pensaba que la falta de dolor en los primeros entrenamientos era una señal clara de que estaba en muy buena forma. En un principio si noté que usaba otros músculos distintos a los habituales y que corría de manera distinta, pero no noté en ningún momento fatiga, ya que corría distancias muy cortas al estilo minimalista (10 a 20 minutos).

Una prueba con zapatillas náuticas
Zapatillas Nauticas
Después de reflexionar sobre los resultados del video, y como aún tenía que esperar una semana hasta que llegaran mis nuevas zapatillas, decidí probar algo nuevo. Tenía claro que lo ideal sería hacer algún cursillo y encontrar a alguien que, al menos inicialmente, me corrigiese todos los errores. El problema fue que no encontré a nadie en Málaga especializado en el método barefoot running, así que al menos por el momento, me tocó aprenderlo todo por mi propia cuenta.

Al principio pensaba que mi principal problema era que no sentía suficientemente el contacto con el asfalto -como mencionan en bastante material didáctico- aunque tampoco tenía ganas de correr completamente descalzo, así que decidí probar a correr con mis zapatillas de prácticas náuticas. Me compré estas zapatillas hace unos años cuando realicé un curso de catamarán, y aunque no están diseñadas para correr, me parecía que tenían muchas cosas en común con las sandalias minimalistas que venden.

Estas zapatillas son completamente planas y permiten sentir fácilmente el contacto con el asfalto (con ellas se puede notar una moneda en el suelo, y por lo que he leído esa es la prueba “mágica” que se tiene que hacer con unas zapatillas 100% barefoot). El único inconveniente que pude encontrar es que no aguantaba correr muy rápido sin caer, pero como mi objetivo no era correr rápido sino mejorar mi estilo me pareció una opción perfecta mientras esperaba que llegasen mis nuevas zapatillas minimalistas.

La magia de correr al estilo minimalista
En mi primer entrenamiento con las sandalias no quise forzar mucho, así que me puse mis deportivas y fui corriendo hasta una zona plana para poder practicar allí con las sandalias. En ese momento llegó la magia del barefoot running, tras haber corrido solamente 1,5 kilómetros para probar las sandalias ya podía notar que algo había cambiado. Después de los primeros 100-200 metros, pude apreciar como cambiaba mi estilo automáticamente. Ya había visto en varios vídeos como gente corriendo sin zapatillas cambia su estilo de forma radical, pero aún tenía mis dudas de si realmente eso era verdad.

En primer lugar, al correr con estas zapatillas era muchísimo más fácil caer con la parte delantera del pie, y en segundo lugar –y seguramente más importante- me dolía bastante cuando caía demasiado con el talón, puesto que no tenía ninguna absorción que amortiguase el golpe.

Aún no me he grabado con las zapatillas, pero estoy convencido de que algo cambio en mi estilo al correr. Aunque solamente corrí 1,5 km con esas zapatillas, pude notar como los gemelos me dolían de una forma totalmente distinta al resto de entrenamientos minimalistas y, además, el día después de haber probado a correr con las sandalias tuve algunas agujetas en los gemelos. Por lo que he leído en muchos sitios no se tiene que forzar el nuevo estilo y que si duele no es una buena señal, pero creo que estas molestias muestrearon un cambio en mi forma de correr.

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